Vacunas toxoides.

Un toxoide (o anatoxina) es una toxina bacteriana atenuada a la que se le ha destruido su acción tóxica, pero mantiene la acción inmunizante específica de la toxina. Estos toxoides se pueden emplear como vacunas.

Figura 1. Mujer en el laboratorio, aislando agentes toxoides. Acc. 90-105 – Science Service, Records, 1920s-1970s, Smithsonian Institution Archives.

Estas vacunas denominadas vacunas toxoides, contienen una toxina o agente químico producido por la batería o virus, que lo hacen inmune a los efectos dañinos de la infección, en lugar de producirla en sí. Algunos ejemplos de vacunas toxoides serán la vacuna antitetánica y la antidiftérica.

Los agentes toxoides tetánicos y diftéricos, no solo son los agentes más ampliamente usados para la inmunización general, si no, que son probablemente de los más completos y bien establecidos. Aunque actualmente tenemos medidas para poder erradicar este tipo de enfermedades, aún existen y son la causa más importante de muerte en muchos países. Algunos de los síntomas con los que cursan estas enfermedades son los siguientes:

  • El tétanos causa una rigidez dolorosa de los músculos y puede provocar problemas graves de salud como la imposibilidad de abrir la boca, dificultad para tragar y respirar o incluso, la muerte.
  • La difteria puede provocar dificultad para respirar, insuficiencia cardiaca, parálisis o la muerte.

En la actualidad, la inmunización frente a estas enfermedades se realiza con una combinación de toxoides diftéricos y tetánicos, siendo necesario, suministrar una dosis de refuerzo. Estas dosis de refuerzo son necesarias para restaurar la inmunidad o para aumentarla en aquellos individuos que tengan una respuesta débil.

Aunque este tipo de vacunas son la base de la inmunología clásica y ofrecen beneficios clave como la imposibilidad de causar la enfermedad, alta estabilidad o su fácil combinación con otras vacunas, podemos encontrar algunas limitaciones que nos pueden provocar desafíos importantes.

  • Necesitan una dosis de refuerzo, ya que su respuesta es de corta duración y la inmunidad es limitada.
  • Nos protegen solo contra los efectos de la toxina y no contra los de la infección, no evitando así que el organismo sea colonizado por la bacteria.
  • Producen un aumento de la hipersensibilidad local con repetición de esta vacuna.

En conclusión, las vacunas toxoides constituyen un pilar fundamental y exitoso en la salud pública, ya que ofrecen una protección segura contra enfermedades mediadas por toxinas bacterianas, induciendo una respuesta de anticuerpos neutralizantes sin riesgo de infección. A pesar de solo dirigirse a los efectos de la toxina y no a la colonización bacteriana, su probada eficacia y seguridad garantizan su continua relevancia, con investigaciones actuales enfocándose en el desarrollo de toxoides recombinantes para optimizar la producción y potencialmente extender la duración de la inmunidad. Siendo una herramienta de salud pública que ha salvado incontables vidas y seguirán siendo sin duda, cruciales en la lucha contra enfermedades bacterianas.

Para leer más:

  1. Toxoide [Internet]. Quimica.es. [citado el 18 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://www.quimica.es/enciclopedia/Toxoide.html

2. Saludpublica.mx. [citado el 18 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/954/940

3. Medlineplus.gov. [citado el 18 de noviembre de 2025]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002024.

4. [citado el 18 de noviembre de 2025]. Disponible en: htmhttps://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a607026-es.html


Comentarios

Deja un comentario